Antes de subirse al escenario del House of Blues, recinto donde no se presentaba desde el 2003, el zaragozano Enrique Bunbury compartió en sus redes sociales:
“Hoy me subiré por décimo quinta vez a un escenario de Chicago, IL. Desde los tiempos de HdS he presentando prácticamente todos los álbumes, exceptuando los de colaboración con Nacho Vegas y Bushido. Es un honor y un placer interpretar mis canciones frente a un público sabio y apasionado”.
Un público que, la noche del 3 de junio, la primera de sus dos veladas en en Chicago con su gira “Mutaciones 2016” lo esperó con paciencia, impaciencia y emoción.
Hubo fanáticos que llegaron desde las tres de la tarde -como contaban en esas pláticas que se dan previas a los conciertos, entre bebidas y la euforia de ver a su cantante favorito- con tal de postrarse frente al escenario para así ver, posiblemente tocar y por supuesto, fotografiar y compartir las imágenes de inmediato o -para luego- en las redes sociales.
En punto de las 9 p.m., el escenario se iluminó con tonalidades rojas y fueron llegando uno a uno, a sus instrumentos, Los Santos Inocentes, la banda de Bunbury.
Él entraría al final para empezar la velada cantando “Iberia sumergida”, seguida por “El club de los imposibles”.
Con un “¡¡¡¡Buenas noches cabrones!!!!”, saludó a los asistentes que coreaban “¡Enrique, Enrique, Enrique!”.
“Chicago, muy buenas noches a todos, muchas gracias por venir y acompañarnos esta noche. Venimos a hacer un repaso de treinta años de mutaciones. Vamos a ofrecerles canciones de todas las épocas de diferentes periodos, de diferentes discos, a lo largo de las tres últimas décadas. Esperamos que el repertorio que hemos seleccionado esta noche sea de su agrado”, dijo para posteriormente cantar “Dos clavos a mis alas”, tema que primero grabó “el divo de Linares”, Raphael y que ahora Bunbury interpretó en su disco MTV Unplugged: Libro de las Mutaciones.
Vendrían después temas de su presente como solista y de su pasado con Héroes del Silencio: “Porque las cosas cambian”, “El espíritu del vino”, “Avalancha”, “Que tengas suertecita”, y de su colaboración con Nacho Vegas en el disco “El tiempo de las cerezas”, el tema “Puta desagradecida”.
Casi sin descanso, para dar el repertorio más completo posible, siguió con “Extranjero”, “Desmejorado” -que grabó también Raphael y que incluyó primero en su disco con Bushido-, “Infinito”, “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, ‘Despierta”, “Mar adentro” y “Maldito duende”, tema con el que desfogó el espíritu del rock bajándose del escenario y acercándose al público, dejándose tocar, como llevándole la contraria a una de las estrofas del tema -”te sientes tan fuerte, que nadie te puede tocar”.
La velada continuó con“Lady Blue”.
En ese momento, Enrique dejó de cantar. Quería cantar y compartir, hablar.
“Hacer con ustedes este viaje, es especialmente emocionante, sentir que están cantando conmigo estas canciones se los agradezco de verdad. Son treinta años de canciones escritas en diferentes periodos de mi vida”, y los gritos y las peticiones lo interrumpieron.
Optó por cantar “Los habitantes” y “La chispa adecuada”, “Sirena varada”, para despedirse con “De todo el mundo” “Y al final”.
Bunbury el héroe, el solitario, el rebelde, el independente y el mutante. Todos se dan cita en esta gira, en su eterna apuesta por el rock.