jueves, 15 de septiembre de 2016

DCODE: El fin del verano y los héroes del naufragio.


Era el último festival del verano y Madrid merecía mucho más. Esta sexta edición del Dcode ha pasado a la historia por ser la más desdibujada de todas, el eclecticismo de años anteriores ha dado paso a retales de géneros mal combinados y escasos referentes potentes en un cartel sin esencia propia, algo inconcebible para un festival que aspira a ser referente. Pero claro, siempre hay héroes en todo naufragio, esta es la historia de algunos de ellos.



Enrique Bunbury, estrella total que se mostró en todo momento cercano a los fans (bajando varias veces del escenario y saludándolos), que vibraron y cantaron cada uno de los quince temas de un setlist que cualquier artista de primer nivel soñaría con poder interpretar. ‘Iberia sumergida’ para poner la cara de la luna de su lado, seguida de ‘El club de los imposibles’ y ‘Porque las cosas cambian’, pero no, la cosas no cambian, lo auténtico y genuino siempre flota, conecta y brilla más que un puñado de estrellas comerciales que rellenan y terminan hundiéndose en cualquier cartel. Para todos hubo, desde clasicazos como ‘Avalancha’, ‘Mar adentro’ o ‘Maldito duende’, pasando por ‘Puta desagradecida’, ‘El extranjero’, ‘Infinito’ o el punto final de ‘Lady Blue’. Una voz que se mantiene intacta y pudo hasta con un sonido que no estuvo a la altura en todo momento. Solo nos quedaba nadar mar adentro.

Bunbury se despide de España arrasando al DCode.



Tuvo que llegar Enrique Bunbury para que el festival Dcode se viniera definitivamente arriba en la maratoniana jornada del sábado 10 de septiembre. Más de 18 horas de música no las aguanta cualquiera.

Ese fue el momento en el que las amistades se entroncaron, las almas anidaron, las canciones hicieron lo que tenían que hacer y todo encajó. No es que Bunbury sea mejor o peor, es que provoca eso y eso es rock.

La jornada empezó a las 11.30 con ese fenómeno transgeneracional que es Petit Pop haciendo odas a las chuches, al no querer ir al zoo, llévame a los hinchables y toda esa parafernalia aparentemente nada festivalera.Pero quizás eso es precisamente un festival. Luego ya le dieron bien duro Nothing but thieves, Belako y León Benavente, mientras los padres iban, las madres venían, los familias buscaban su lugar, los padres iban, el DCode crecia y las trompetillas atronaban.Paulatinamente los papás y las mamás se van y luego vuelven otros que son exactamente los mismos pero se creen otros. Se creen más Thor, se creen más jefes, se creen más. En general se creen más, cuando en realidad son los mismos seres normales hinchados por el rock.Si eso no es tener poder en una canción, que venga a decirlo alguien, aquel que pasaba por allí. Quizás a las siete y pico viendo a Eagles of Death Metal, petándolo, dando amor reconvertidos en iconos de mierda contra el terrorismo. Evidentemente muy a su pesar.Luego Zara Larsson puso el toque exótico dance mientras las gente se refrigeraba con abundancia exquisita y Love of Lesbian daban buena cuenta de su estatus de gigantes criaturas del indie patrio. Carla Morrison mediante. Un potorrón de éxitos mediantes, todos los que te sabes y más.Turno después para Kodaline que, es bien, tienen su mucha gente pero, ¿tanta? Poco probable, porque se estaba montando el karaoke de Héroes del Silencio al otro lado del escenario porque, en realidad, este Dcode, por muy maratoniano, era realmente un concierto de Bunbury, en su concierto de mayor aforo en Madrid en su 'Mutaciones Tour'.Porque después de actuar en el Teatro Real a finales de julio y de hacer un concierto 'privado' esta misma semana en el Teatro Barceló, el gran público tenía su oportunidad de verle justo en la última fecha española de su actual gira, que regresa ahora a Estados Unidos y México antes del final definitivo a finales de octubre.

Concierto de grandes éxitos el del aragonés, con un repertorio adaptado al minutaje recortado de lo que vienen siendo sus propios conciertos. Temas propios como 'El club de los imposibles', 'Infinito', 'Porque las cosas cambian', 'Que tengas suertecita', 'El extranjero', 'El hombre delgado que no flaqueará jamás' y el cierre con 'Lady Blue' compartiendo protagonismo con canciones recuperadas de su época en Héroes del Silencio.Hablamos de 'Iberia sumergida', 'El camino del exceso', 'Mar adentro' y las abrumadoramente coreadas 'Avalancha' y 'Maldito duende', con Enrique Bunbury adentrándose en el público y arengando para cantar más y más alto uno de los clásicos básicos del rock patrio. Lo ha hecho mil veces este verano, ha cantado 'Maldito duende' y el lugar se ha venido abajo. No porque sea precisamente la mejor canción de la historia, sino porque está interpretada con tanta vehemencia como honestidad, salvajismo y vandalismo.Todo muy ensamblado, con una banda que es una versátil y solvente maquinaria, un cantante pletórico y rebosando de carisma, y un público entregado a la causa con irrefrenable vehemencia. Un gol total porque, a saber: te puede o no gustar Enrique Bunbury pero tiene ese efecto de comunidad, de pertenencia. El resto de artistas que, durante 18 horas, destilaron su propuesta con igual honestidad, pasaron por allí. Enrique Bunbury se quedó para siempre en los terrenos de la Universidad Complutense de Madrid. Trascendiendo y arrasando.Al festival todavía le quedaba mucha vida hasta bien entrada la madrugada con propuestas tan dispares como las de Jungle, 2 Many Djs y Mark Ronson, todas ellas enfocadas a que el baile durara todo lo posible. En una nueva edición maratoniana con más de 18 horas de música. La última gran fiesta del verano en la ciudad.

martes, 13 de septiembre de 2016

Revelan lista de nominados a las Lunas del Auditorio 2016.


La entrega de premios Lunas del Auditorio cumple 15 años, y el comité organizador dio a conocer una lista de 114 nominados en 21 categorías, la ceremonia será el 26 de octubre en el coloso de Reforma.

En rueda de prensa, los organizadores revelaron que a partir del 12 de octubre saldrá a la venta una edición especial de boleto del Metro, como un homenaje a las Lunas del Auditorio.

La lista de nominados indica que en la categoría de Rock en Español compiten Caifanes, Café Tacvba & Zoé, El Tri, Enrique Bunbury y Zoé; en Rock Lengua Extranjera destacan: Guns N’ Roses, Iron Maiden, Muse, The Rolling Stones y Scorpions.

Mientras que entre Alejandro Sanz, Chayanne, Gloria Trevi, Ha*Ash, OV7 & Kabah y Maná se definirá el premio Pop en Español, en tanto que para el rubro de Pop Lengua Extranjera se mencionan a Ariana Grande, Coldplay, Il Divo, Madonna y Maroon 5.

En el apartado de Música Electrónica figuran David Guetta, Disclosure, Major Lazer, Silverio y Steve Aoki. En Jazz & Blues fueron considerados Paté de Fuá, Karen Souza, Los Músicos de José, Monseur Periné, Pink Martini y Snarky Puppy.

Entre la Banda MS, Los Recoditos, La Trakalosa de Monterrey, La Leyenda, Julión Álvarez, La Arrolladora Banda El Limón y Calibre 50 se definirá la Luna en la categoría de Música Regional Mexicana.

Los nominados en Música Afroamericana son: Celso Piña, La Sonora Dinamita, Los Ángeles Azules, Maluma y Marc Anthony. En tanto que en Música Mexicana la disputa es entre Alejandro Fernández, Edith Márquez, Juan Gabriel, Lila Downs y Pepe Aguilar.

El segmento de Música Iberoamericana quedó conformado por: Fernando Delgadillo, Joan Manuel Serrat, Óscar Chávez, Pablo Milanés y Tania Libertad.

En Balada se colocaron Camila, Franco de Vita, Marco Antonio Solís, Río Roma, Sin Bandera y Yuridia; mientras que en Espectáculo Alternativo están Triciclo Citrus Band, Regina Orozco, Iron & Wine, Les Luthiers y Apocalipsis XL.

En el apartado de Espectáculo Familiar los postulados son: Ballet Clásico sobre Hielo de Moscú: “El Cascanueces”, “Cenicienta”, “La magia del amor”; Cirque Du Soleil, “Corteo”; Disney on Ice: “Frozen”, “Peppa Pig, el show en vivo, ¡En busca del tesoro!”.

En Espectáculo Clásico compiten: “Un réquiem alemán”, de Johannes Brahms, Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes; “Carmina Burana”, Orquesta Filarmónica de la UNAM, dirigida por Jan Latham-Koenig; En Ópera: “El pequeño príncipe y Antonieta”, de Federico Ibarra. Orquesta y Coro del Teatro de Bellas Artes.

Ópera “La Cenicienta”, de Gioachino Rossini, Orquesta y Coro del Teatro Bicentenario.

David Garret; London Philharmonic Orchestra, dirigida por Alondra de la Parra; Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, dirigida por Román Revueltas: Rusia; Orquesta Sinfónica de Minería, dirigida por Carlos Miguel Prieto Temporada Verano 2015.

Para Danza Moderna se contemplan: Aksenti Danza Contemporánea, “Notas Urbanas”; Alonso King LINES Ballet; Ballet Liaoning de China, “ Espartaco”; Blanca Li, “Robot!”; Drama Danza, “Danza al Filo” y “Foramen M: Lidy. La Inmolación del yo”.

En el rubro de Música Teatral están: “Annie. Anita la Huerfanita”; “El Rey León”, “Fama, el musical”; “Hoy no me puedo levantar”, y “La era del rock” (Rock of ages).

En la Música Tradicional se eligió: Encuentro de Banda Tlayacapan, Brígido Santamaría y Bandas de Viento de Guanajuato, La Manta, Los Cojolites. 20 años Somos el sur; Los Flokloristas, Matices Culturales 2016; Orquesta Típica de Yukalpetén, Aires del Mayab, y Susana Harp.

En ballet participan Ballet de Cámara de Jalisco, “El Cascanueces”; Ballet de Monterrey, “La Bella Durmiente”; Ballet de Moscú, “El Cascanueces”; Compañía Nacional de Danza, “El Cascanueces” y Compañía Nacional de Danza, “El Lago de los Cisnes”.

En la Danza Tradicional están: Ballet Folklórico de México de Amalia Hernández, Ballet Folklórico de la Universidad de Colima, Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato, Compañía de Danza Folklórica Nahucalli, Fiestas Mágicas de México; Forever Tango, y Shen Yun Performing Arts.

En la categoría Word Music figuran: Gondwana, Los Cafres, Los Pericos, Nonpalidece, Tokio Ska Paradise Orchestra.

Finalmente, los festivales nominados son: Vive Latino 2016, Corona Capital, XLIII Festival Internacional Cervantino, Corona SunSets y Pal’ Norte 2016.

Asistieron a la conferencia de prensa el coordinador ejecutivo del Auditorio Nacional, Eduardo Amerena; el presidente de Consulta Mitofsky, Roy Campos, y el director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Jorge Gaviño Ambriz.

Además del director de Desarrollo Corporativo del Auditorio Nacional, Francisco Serrano, y el actor Sergio Corona.

Los organizadores informaron que a partir de enero de 2017 se podrán observar en las Rejas de Chapultepec unas 80 imágenes de la ceremonia de las Lunas del Auditorio.

Ante la posibilidad de un homenaje póstumo a Juan Gabriel, prefirieron no confirmar hasta platicarlo con los familiares del cantautor.

Bunbury es proclamado "El último gran héroe".



Bunbury es proclamado "El último gran héroe" en la #RevistaLaHeavy nº386:

lunes, 12 de septiembre de 2016

La «avalancha» de Bunbury arrastra a un entregadísimo público en el DCODE.



Una mujer pasea junto a su niño, dormido profundamente en el portabebés, de un lado para otro. Busca el lugar más cómodo (seguramente cualquiera) dada la inmensa extensión de terreno en la que se mueve.

No hace calor, se acercan las nueve de la noche y de su mano izquierda se cuelga otro pequeño que la hace correr aunque lleve a su hermano a cuestas.

No está en el parque. Está en el DCODE. El festival de música que se celebra a espaldas del edificio nuevo (no la antigua cárcel) de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid tiene cabida para todos. También para las madres, los padres, los niños, las parejas de cuarentones que bailan tímidos, los extranjeros que balbucean el español cuando ven que 16.000 personas saltan, gritan y cantan con la entrega del que va a un recital por primera vez en su vida y por eso, no se quiere quedar atrás.

«¿Quién es?», pregunta un estadounidense sorprendido por el frenesí que provoca aquel moreno, delgado, vestido de un negro furioso interrumpido por dibujos rojos orientales, con una inconfudible voz (por lo menos para el resto) que penetra y seduce hasta quien jamás lo escuchó antes.

Es Bunbury. Incluso para los que no tenían pensado acudir al DCODE de este año reconocían que el zaragozano merecía la pena. Era el plato fuerte. Y no defraudó.

Hizo un generoso repaso por aquellas canciones que todos querían escuchar. No se olvidó de Héreos del Silencio aunque evidentemente ya no suena igual. Ahora también hay lugar para la psicodelia cuando canta «Maldito duende». Pero también sonó «Avalancha», «Que tengas suertecita» o «Mar adentro». Y sonó también el bandoneón, las percusiones, la batería y las guitarras. Todo de un Bunbury ecléctico, que no olvida sus raíces pero que coquetea siempre con Latinoamérica.

Aunque a veces parece que solo basta con su voz. Y la del público, claro. Completamente entregado a un festival que no se llenó, y eso que el calor madrileño había dado una tregua respecto a las últimas semanas.

Noche mágica que 'caló hondo'.



Como no podía ser de otra forma, el encuentro comenzaba con un tributo a Héroes del Silencio y el ya mítico Iberia Sumergida. Poco tiempo necesitó el zaragozano y uno de los reyes del rock de nuestro país Enrique Bunbury, en conseguir que el público se levantase y gritase sus temas. Pantalones negros ajustados y chupa negra con llamaradas rojas.

Bunbury aparecía en el Teatro Barceló en la calurosa noche de Madrid para ofrecer su básico de mano de Los 40. Y para el cantante "estamos de celebración". Con motivo del 50 aniversario de la emisora musical y con 30 años a sus espaldas, Bunbury cree que "son motivos suficientes para hacer una fiesta". Y así fue, una fiesta de luces, sonido, ambiente y verdaderos mitos de la historia de la música.

El Club de los Imposibles, El camino del exceso, Despierta o Qué tengas suertecita se escuchaban con un coro de las voces de los asistentes que no dejaban hueco para un solo alfiler. Enrique estaba en el escenario, acompañado de Los Santos inocentes. Jordi Mena y Álvaro Suite a las guitarras, Robert Castellanos al bajo, Ramón Gacías a la batería y Quino Béjar a la percusión. Sin olvidar el teclado, Jorge Rebenaque, que saltó de su estand para hacerse con el acordeón mientras sonaba El extranjero como en plena escena de película mientras todos brindan con cerveza fría.

A pesar de que en un principio la capital no aparecía en sus planes, el cantante ha dejado su huella en dos ocasiones -la primera fue en El Teatro Real el pasado julio- y aún falta un concierto -regresa el 10 de septiembre en el DCode Festival-. Dos encuentros, hasta el momento, mágicos, que sin ninguna duda los amantes del rock español han agradecido.

Las cosas cambian, canta. Las cosas cambian y su gira Mutaciones es muestra de ello. Visitará Sudamérica, Centroamérica, México, Estados Unidos y España. Treinta años de recorrer carretera que han acabado en México para grabar su último disco. Mezcla de temas nuevos con acordes de Hay Muy Poca Gente, 200 huesos y un collar de calaveras o Avalancha, pura esencia de Héroes.

Hora y media de energía, pasión y talento en la que pidió permiso para seguir cantando. "Espero que no les moleste que sigamos un rato", bromeaba el cantante. Para defender, tras un amago de despedida, que Más alto que nosotros solo el cielo. El broche de oro para una noche mágica lo puso con su vals, Y al final. Un básico, un homenaje a la música y una noche que caló hondo con el estallido del público gritando "Enrique".

DCODE 2016 : Y entonces, llegó Bunbury.



La ensalada de actuaciones que llenaron la Complutense se ganó el título de “Festival con transiciones más radicales” de la temporada. Pasar de Eagles of Death Metal a Zara Larsson es uno de esos cambios que solamente se explican con el modo aleatorio de algunos dispositivos electrónicos. Es uno de los festivales más cómodos que conozco, pero si hoy muchos tenemos una sonrisa postfarra como hay pocas es porque tuvimos a Bunbury subido en el escenario y con la vocación de dejarnos contentos.

Los que son padres y concierteros no tienen problemas en levantarse pronto, y estar a las 11 viendo el partido de la liga DCode era la excusa para llegar a primera hora. Liguilla en la que los jugadores lo daban todo, en el indie español estaban los miembros de Love of Lesbian y Delorean en medio del césped. Antes de la hora de la siesta se podía disfrutar de Belako y León Benavente. Un premio para los tempraneros que igual se planteaban irse antes de Bunbury, pero un horario incompatible con los que venían de un viernes de juerga. León Benavente estupendos como siempre a pesar de que entonces el calor derretía las ganas de cualquier cosa.

Bear’s den sorprendidos de encontrarse con tanta gente y M. Ward empezaron a intentar animar la tarde, pero hasta Jimmy Eat World el calor impedía centrarse en otra cosa que no fuera buscar sombra o hidratarse. Éstos últimos ya tenían a fans, suyos, de los que les seguían desde Bleed American. Ellos pudieron disfrutar de sus temas de siempre, que además fueron los más coreados y saltados por sus incondicionales. Guitarreo indie, ganas, buen directo, la cosa seguía yendo bien.

En otro de esos cambios tan propios de este festival les siguió Oh wander como ejemplo de banda con chica de dulce voz y alguien más. Y justo después llegaron los Eagles of Death Metal, con I want you so hard sin sonido en el micrófono para el cantante Jesse Hughes, con esas maneras que no te lo imaginas comprando el pan. Sus amplificadores eran una presencia en sí misma en el escenario. Y David Catching, con su barba y sus guitarras. Californianos y con pinta de reírse de sí mismos y de todo en general.

Y Zara Larsson, bailarinas estupendas, currazo en el escenario… Si se cierran los ojos suena como Rihanna, pero esta chica sabe bailar. Aun así ese mercado se mueve por dos cosas. Tendrá que elegir entre que ser sexo en movimiento y/o la otra opción. Que es tener unos temazos/vídeos que la gente no pueda dejar de mirar o escuchar. Veremos que pasa.

Las ventajas de sentir un grupo como fan es que si te dan lo de siempre das palmas con las orejas. Con Love of Lesbian nos pasa eso, el concierto es participativo porque los temazos te los sabes. La añadimos una sorpresa en forma de Domingo Astromántico con la requetebonita voz de Carla Morrison. Ese Santi Balmes terminando el concierto con la camiseta con el dibujo de Joy Division y el cartel de como una ola. La poesía de sus canciones es la de siempre. Tocan fenomenal a pasar de haber tenido más festivales este verano que todos los demás juntos. Santi Balmes aguanta el concierto con su característica voz y carisma, El repertorio está ajustado a que ya sí, hasta nos sabemos las canciones de su último álbum, El Poeta Halley. Muy bien, entrada bien invertida, veamos si el festival nos regala además algún bonus.

Ese bonus no fue Kodaline, y además ya se notaba que muchos Bunbury-adictos estaban cogiendo posiciones. Otros Dcode tenían público más veinteañero, eran las 10 de la noche y hasta se echaba de menos el grupo de emocionados de los empujones o la lluvia de cerveza.

Y entonces llegó la sorpresa. Dentro de cualquiera que haya pisado un bar a los finales de los 90 con un mínimo de sensibilidad musical hay un fan de Bunbury. Tenemos las letras tatuadas en una parte de nuestro cerebro que hemos olvidado.

Porque nunca le hemos visto en directo. Porque es un músico libre que se ha hecho un álbum cada vez distinto pasando de todo. Porque hacía conciertos de dos horas y media y cantaba tan poco de Héroes del Silencio, igual solo alguna una versión descafeinada, que no servían ni para empezar a quitar el mono de sus adoradores.

Bunbury elevó el festival él solito, con sus Santos Inocentes. Lo reconozco, fui a verle porque estaba por allí, y sin esperarlo, en menos de dos horas acabé siendo parte del público que coreaba Maldito Duende con más ganas que la cualquier quinceañera aleatoria que pisaba los bares a finales de los 90, y después…ese temazo que es Lady Blue. Tirando de recursos que lo hacen único. Para él somos fáciles, nos ganó con versiones extrañas, con un tipo tocando un acordeón, con sus gestos y sus maneras. No sé como pasó.

Luego vinieron las dudas de la noche, elegir entre Triángulo de Amor Bizarro y Jungle, los gallegos tiraron y estuvieron en el escenario de la complutense intensos, energéticos, estupendos.

Terminando el día con un paseo desde Delorean a 2 Many Dj’s. Y vuelta a casa en bus hasta moncloa. Igual menos que en otros festivales, pero somos felices. Y todos tenemos a un Bunbury en estado de gracia en la retina.Yo a los reyes les voy a pedir ver otra vez a Bunbury, lo tengo claro.

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Bunbury se convierte en el gran héroe del Dcode con las cifras de asistencia más bajas de su historia.



Ni el septiembre más caluroso en décadas en la capital ha sido suficiente para descongelar el Dcode 2016, el cual, ya desde el anuncio de su cartel hace meses, dejó fríos y huérfanos a muchos de un gancho musical, de no ser por la presencia de Love of Lesbian y, sobre todo, de Bunbury.

El zaragozano, en plena celebración de 30 años de carrera, incluidos por primera vez los de su etapa con Héroes del Silencio, se ha ganado como pocas veces ese apelativo de adalid o campeón, tras sacar de cierto sopor a las cerca de 16.000 personas que se han acercado a la Ciudad Universitaria de Madrid en esta sexta edición.

Se trata de una de las cifras de asistencia más bajas de su aún breve historia, con 10.000 visitantes menos que el pasado año, cuando se vendió todo el aforo, merced al tirón de Sam Smith (quien finalmente no actuó por baja médica), Suede, Supersubmarina e Izal. Con solo dos temas de relativo éxito ('Lush life', 'Uncover'), la sueca Zara Larsson no posee la entidad para ocupar ese espacio, por mucho que la organización la aupara a los primeros lugares del cartel y ella se haya mostrado más que solvente en su espectáculo de pop con bailarinas.

Tampoco Eagles of Death Metal (EODM), supervivientes del ataque terrorista a la sala Bataclan de París el 13-N, se han mostrado capaces de rellenar el hueco. Gamberros adoradores del "rock-rock" de los 70, podía esperarse que el show de Jesse Hughes y compañía (en ausencia de Josh Homme) fuese más chisposo de lo que ha resultado finalmente.

A su favor no jugaba la hora del espectáculo, las siete de la tarde, pero sí han conseguido que para entonces el festival presentara una entrada de asistentes más que nutrida e, incluso, salir airosos tras los problemas del vocalista con un micrófono que no quería funcionar.

Con ellos, que actuaban a la vez que la mexicana Carla Morrison, una ganadora de dos premios Grammy Latino relegada al escenario pequeño, se ha vestido de largo esta edición, que arrancaba realmente a media mañana, con el aplaudido show de Petit Pop para padres e hijos, así como con Belako y León Benavente.

Dieciocho horas de música prometía la organización para aquellos temerarios que aguantaran desde esas primeras horas, a más de 30 grados al sol, con picos infernales en la sobremesa para poder disfrutar de M. Ward. Aunque el calor de verdad ha empezado a notarse, ya en horario nocturno, con los catalanes Love of Lesbian, que han puesto en órbita una pequeña parte de su 'Poeta Halley', último disco de la banda catalana, y una gran cantidad de éxitos, de '1999' a la imprescindible 'Club de fans de John Boy'.

'¡Un saludo a Supersubmarina, que sabemos que se están recuperando!', ha gritado en la despedida Santi Balmes, en recuerdo del grupo de Úbeda, protagonistas de la edición de 2015 y víctimas de un grave accidente de tráfico a principios de agosto.

Cuando después ha llegado el turno de Kodaline, grupo emergente con cierto tirón entre los más jóvenes, ha quedado más claro que nunca quién era la verdadera estrella de la jornada. En plena actuación de los irlandeses, pocos cedían su puesto y eran aún más los que llegaban para coger sitio ante el escenario 1 mientras se preparaba para la siguiente actuación, la de Bunbury.

Era su tercer envite en Madrid en mes y medio (a finales de julio fue protagonista de una noche en el Teatro Real y esta misma semana, de un concierto básico en una sala de la ciudad), pero el "hombre delgado que no flaqueará jamás" volvió a darlo todo ante una audiencia que, no siendo enteramente suya, difícilmente podía sustraerse a temas injertados en el ADN musical español.