Luego de cuatro años de haber lanzado su último álbum de estudio, el cantautor español Enrique Bunbury está de regreso con su novena producción, Expectativas, en el que se muestra el hambre que tiene por crear nuevas canciones, de hacer lo que le gusta y también las ganas de seguir explorando diferentes caminos en la música. O, por lo menos, es lo que nos aseguró en una entrevista, en la que nos habla de lo ambicioso que es este disco, de su paso por las letras de amor y desamor, de política y contenido social, y de índole personal; del sonido y producción que conforma Expectativas; así como de sus intenciones de renovarse de manera constante.
Claro, entre una y otra pregunta se cruzaron algunas interesantes respuestas; las ventajas de dejar que el artista responda libremente; como al decir que ya no permitirá que pase tanto tiempo entre un disco y otro o del legado de Héroes del Silencio. Para poder realizar esta entrevista, tuvimos la oportunidad de escuchar Expectativas, álbum que saldrá a la venta el próximo 20 de octubre y del que ya conocemos dos canciones: "La actitud correcta" y "Parecemos tontos". Lo que hallamos en esta producción es la ambición por realizar un producto destacable y su firme intención de no repetirse, tanto en cada tema como con sus producciones anteriores.
Digamos que Enrique Bunbury intentó superar sus "expectativas" y está convencido de haberlo logrado. Pero lo que más sorprende del músico zaragozano es que con medio siglo de vida cumplido, aún mantiene un nivel de inspiración único, además de estar al día con las nuevas tendencias y artistas actuales sin importar el género.
¿Cuáles son las "expectativas" de Enrique Bunbury para este disco?
Las expectativas que tenía para este disco, digamos que ya se han cumplido: hacer un álbum ambicioso y con un nivel de producción exigente. Músicos inspirados y el mejor ramillete de canciones que he podido recopilar, ya cumple con todo lo que pensé.
Ahora queda la segunda parte, que es recibir el beneplácito del público, pero eso ya no depende de mí. Obviamente espero que lo disfruten, lo hagan suyo y lo escuchen con atención. Ha sido mucho esfuerzo y trabajo, espero que conecte con el público y se emocionen como yo lo hice durante todo el proceso.
¿Qué ha cambiado en Enrique Bunbury para que se haya vuelto más agudo y directo con los temas políticos y sociales?
He tenido diferentes etapas en mi carrera, con diferentes intereses musicales y poéticos. Es cierto que en mis dos últimos álbumes de estudio, Palosanto (2013) y Expectativas, hay algunas canciones con importante contenido social. Pero tampoco es algo nuevo. En El Viaje a Ninguna Parte (2004) y Avalancha (1995) también había reflexión y compromiso. Creo que los motivos de esta inclinación pueden tener distintas fuentes y orígenes. Por un lado, algunos cambios en mi vida personal y, por otro, lo que ocurre socialmente, que ha provocado una tensión extra a los conflictos sociales.
Escuchar "La actitud correcta" me recuerda a los artistas actuales, ¿consideras que algo le falta a la música que se escucha hoy, como el indie, el reggaeton o la bachata?
A mí me encanta y disfruto mucho de la música que graban mis compañeros. Creo que vivimos un momento fascinante en la música en nuestro idioma. Las escenas de Chile, Argentina, España, México y Colombia están en uno de los más excitantes en décadas. Me gusta mucho lo que hacen Viva Suecia, Nudozurdo y Rufus T Firefly en España; Juana Molina y Melingo y los Espíritus en Argentina; Ana Tijoux o Gepe en Chile; Monitor, Diamante Eléctrico y Revolver Plateado en Colombia; o De Osos y Vaya Futuro en México.
"La actitud correcta" en realidad no habla de nadie en concreto. Pero todos conocemos casos de artistas que podrían cuadrar en la descripción.
La guitarra inicial en "Cuna de Caín" recuerda inevitablemente a tu etapa en Héroes del Silencio. ¿Qué tanto queda de la influencia de esa banda en ti?
Pensar en cómo sonaría hoy Héroes del Silencio si no nos hubiéremos separado hace más de 20 años es un imposible. ¿Hubiéramos seguido la estela de “Avalancha” y nos habríamos convertido en un grupo de hard rock? ¿Habríamos evolucionado y modernizado nuestro sonido? ¿Habríamos vuelto a algo más pop y más cercano a nuestros orígenes? Eso no lo sabremos nunca.
El sonido de este disco es contemporáneo y actual. Mi forma de ver la música ha evolucionado y ha viajado por distintos géneros y estilos musicales. Supongo que en todo lo que hago hay algo que subyace y que independientemente de los cambios de cada una de mis etapas, hay algo que permanece.
En Expectativas encuentro el estilo que ha imperado desde siempre, pero también ganas de experimentar, ¿consideras que esa constante es la que te ha hecho seguir en la música?
Supongo que las opciones que tienes como autor de canciones son reafirmarte en una manera concreta de ver un género, o evolucionar, buscar y aprender; escogí la segunda y pasé por diferentes etapas. Desde la época más pop con Héroes del Silencio, al hard rock oscuro de la última época del grupo; luego tuve mi etapa electrónica, la latina-cabaret & mediterránea; la etapa más centrada en las raíces del rock & roll; y la actual, que se podría definir como más contemporánea y anclada en el presente.
Aprender en cada proyecto, llegar a donde no había llegado antes y hacer lo que no se espera de mí o pisar territorios que desconocía.
La canción "Al filo de un cuchillo" me remite al estado actual del mundo, principalmente por el hecho de que Donald Trump sea el presidente de Estados Unidos. ¿Te inspiró esto para componerla?
Es una interesante interpretación. "Al filo de un cuchillo" es una canción que habla de mi profesión y vocación. De enfrentarse al papel en blanco y llegar lo más lejos posible. Sacando de lo más profundo sentimientos que de otra manera no verían la luz.
¿Qué tanto ha influido tu residencia en Estados Unidos para la composición de los temas de Expectativas?
Con respecto a la información a la que puedas acceder, no sé si hay mucha diferencia entre vivir en Estados Unidos o España o México. Quizá si viviera en North Corea tendría más dificultad para acceder a blogs o prensa alternativa. Pero creo que con Internet, todos podemos buscar opciones que no nos repitan lo mismo que los medios que defienden una u otra tendencia. Creo que, en definitiva, depende de tu interés, de tu capacidad de dudar, o de contrastar la información. Incluso te diría que evito recibir información de las noticias políticas de cualquier medio, y que mi interés es muy escaso. He dejado de interesarme por las ruindades y fechorías de nuestros gobernantes.
Este 2017 se cumplen 20 años de que iniciaste tu carrera como solista. En retrospectiva, de Radical Sonora a Expectativas, ¿qué tanto has hecho y qué te falta por hacer musicalmente?
Creo que he grabado mucho material en los últimos 30 años. Si te gustan más o menos algunas etapas de mi carrera, te darás cuenta de que nadie podría acusarme de hacer lo mismo siempre. Intento crecer, evolucionar, buscar, aprender y no pisar dos veces el mismo lugar.
Me siento en un momento fantástico para grabar más material y avanzar en direcciones inesperadas. Creo que mis próximos discos serán muy creativos. Sólo espero no dejar pasar tanto tiempo entre disco y disco. Dos años ya me parece mucho. Tengo que grabar más.
El pasado mes de septiembre Bunbury anunció su nuevo álbum de estudio “Expectativas”, sucesor de “Palosanto” (2013), a través de un vídeo promocional de doce minutos de duración dirigido por su esposa José Girl. Posteriormente el artista zaragozano presentó “Parecemos tontos” y “La actitud correcta”, dos canciones que fluctúan respectivamente por territorios bien diferenciados para mostrar dos de las caras que más nos gustan de Bunbury: la de artista con claro gusto por la poesía y la de estrella de rock con todas las letras.
En su momento ya hablamos brevemente sobre cada una de ellas, pero hoy disponemos de bastante más información acerca del compacto gracias a su discográfica, Warner Music, y la nota elaborada por Jesús Navas:
“Expectativas” es su disco más carnívoro, feroz y diagnosticador, la banda sonora de una distopía que ha mutado en realidad, que se conjuga en presente de indicativo y que, a primera vista, carece de fecha de caducidad. En las once canciones que conforman su nuevo álbum el compositor nos ubica en un ecosistema tan atroz como el que aparece en Un mundo feliz de Huxley, en 1984 de Orwell o, desde un punto de vista musical, en el “Diamond Dogs” de Bowie, sólo que, en lugar de recurrir a la fabulación, el músico canta basándose en lo que ve, en lo que lee, en lo que vive.
No es la primera vez que Bunbury se muestra crítico con nuestra sociedad. A lo largo de sus ya más de treinta incontestables años de biografía musical, en los que ha encumbrado y ha dotado de vanguardia, intelectualismo y vida al rock en español, ya sea en solitario, ya con Héroes del Silencio, el Gran Mutante nos ha brindado joyas como “Deshacer el mundo”, “Mundo feliz”, “Anidando liendres” o “Todos lo haremos mejor en el futuro”. Su anterior álbum de estudio, “Palosanto”, era una panorámica poliédrica de un momento de cambio social efervescente, apasionante y, según en qué casos, esperanzador. “Expectativas” es el heredero lógico de este disco. Resulta que el escenario del día siguiente no se ha revelado como mejor, y no ya sólo por culpa de las élites (que también: “La mano que me alimenta / es la mano que me va a golpear” canta en “Al filo de un cuchillo”, “Intentan desplumar nuestras alas / como si fueran un casino de Las Vegas” en”Parecemos tontos”), sino porque el hombre-masa se ha corrompido, envilecido, homogeneizado y, en definitiva, alienado.
“Expectativas” se divide en dos partes: en la primera, compuesta por las seis primeras canciones, encontramos a un Bunbury que zarandea, que señala al grupo que nos incluye, que dispara a discreción contra la mediocridad, contra la idiotez, contra el cainismo y contra el crimen; en la segunda, con las cinco piezas restantes, el yo se erige protagonista y destila autoridad –no autoritarismo, ojo–, personalidad, rebeldía y hasta ofrece consuelo en “La constante”. El trabajo, producido por el propio Bunbury y grabado con Los SantosInocentes más el exquisito saxofón de Santiago del Campo –ex de Los Especialistas–, suena contundente, elegante, tenebroso. Puede que sea el disco más abrumador del zaragozano, el que menos escapatorias ofrece y el que más se parezca a un clamor. En “Expectativas” Bunbury recrudece el ‘sonido Palosanto’ y nos ofrece un bufé de sintetizadores (de los 70 y de los 80, como el mini Moog, el Prophet y el Juno-60), de mellotron, de guitarras distorsionadas y sutiles y de ritmos firmes y agresivos.
En definitiva, con “Expectativas” Enrique Bunbury ofrece un disco ambicioso, vibrante, implacable y hermoso. Es una pintura negra goyesca en la que, levemente, asoma la salvación. Sus once canciones son un ejercicio inteligente, crítico y crudo de belleza y arte, a pesar del –aunque, siendo cínico, cabría apuntar un gracias a– esperpento totalitario y cotidiano. Sin duda, este trabajo se encuentra entre sus obras fundamentales. No hay mejor manual para sobrevivir a la ceremonia de la confusión, esa que se celebra en nuestro día a día.
“Sin México, yo no sería la misma persona”, dijo el artista en el concierto para recaudar donativos para los damnificados.
Más de 170.000 personas asistieron a Estamos Unidos Mexicanos, un concierto para honrar a las víctimas del sismo de magnitud 7,1 del 19 de septiembre. El pasado domingo, el Zócalo de la Ciudad de México fue el escenario de decenas de artistas nacionales e internacionales que participaron en el tributo. Enrique Bunbury fue uno de ellos, quien interpretó su éxito Aunque no sea conmigo acompañado de una banda de mariachis.
El cantante español, pero con gran éxito entre el público mexicano, dijo que nunca había cantado uno de sus temas más famosos con mariachis. “Mi banda y mis músicos están en un lugar distinto y no los podía reunir”, dijo. “Me planteé qué hacer ante ustedes: debo hacer algo especial, algo que nunca había hecho anteriormente”. Una explosión de ovaciones se escucha cuando los mariachis salen al escenario.
Antes de su interpretación, Bunbury habló sobre sus razones para unirse al evento. “Es lo mínimo quizás comparado con lo que personalmente, independientemente de mi carrera profesional, le debo a este país”, comentó el intérprete. “Sin duda, sin México, yo no sería la misma persona”.
También envió unas palabras de ánimo a los mexicanos a tres semanas del terremoto. "Mexico es un gran país, fuerte y orgulloso, que ante las dificultades se crece y tras el desastre del temblor, sé que saldrá adelante con más fuerza y energía que nunca".
No es la primera vez que Bunbury canta acompañado de ritmos mexicanos. En el disco Bimexicano canta el tema Vámonos, de José Alfredo Jiménez, con arreglos de balada norteña. El disco recopila clásicos de la música mexicana con voces y ritmos de artistas internacionales.
En el escenario del Zócalo de la Ciudad de México también se presentaron artistas internacionales como Miguel Bosé, Juanes, Mon Laferte, Los Ángeles Azules, Timbiriche, Chayanne, Emmanuel, Mijares y Ximena Sariñana. Roger Waters y Coldplay participaron en el concierto vía remota. Durante el evento transmitido en vivo desde varios medios, se pidió a la gente donar a la Cruz Roja y otras asociaciones para apoyar a los miles de damnificados por el terremoto.
Acompañado de unos tradicionales mariachis, Enrique Bunbury hizo un homenaje al país y a los mexicanos que unidos superaron el embate del sismo del pasado 19 de septiembre.
El cantante maño contó que cuando lo invitaron al concierto Estamos Unidos Mexicanos su banda se encontraba dispersa por el mundo, pero por su profundo amor al país aceptó la invitación y contempló la posibilidad de acompañarse de otros músicos.
Sin explicar de dónde sacó a los mariachis entonó “Aunque no sea conmigo”, “Infinito” y “El hijo del pueblo”, ganándose la ovación en la abarrotada Plaza de la Constitución.
"Quiero devolver a México lo mucho que me ha dado (...) México es un gran país fuerte y orgulloso que ante el desastre se crece. Van a salir adelante", dijo Bunbury.
El músico Enrique Bunbury no pudo asistir al acto en el que fue nombrado Hijo Predilecto de la Ciudad de Zaragoza, aunque sí que agradeció mediante un vídeo que todos los asistentes al acto pudieron seguir. En él, el cantante dijo "estar en deuda" con la ciudad. "Siempre me han tratado excepcionalmente bien", por lo que "no creo que de ninguna manera sea la ciudad la que me deba algo a mí sino todo lo contrario: Soy yo el que está en deuda con la ciudad y así lo siento; y espero poder seguir demostrándolo en los años venideros", dijo.
Bunbury comenzó su carrera en 1986 formando parte de Héroes del Silencio. 10 años después continúo con su carrera como solista. Son 31 años publicando éxitos y llenando estadios. Con esta distinción se reconoce a un artista que desde hace más de 3 décadas es uno de los principales embajadores de la ciudad y que ha ayudado a situar Zaragoza en el mapa internacional. Fue pregonero de las Fiestas del Pilar en el año 2002.