viernes, 20 de octubre de 2017

Enrique Bunbury: "No sigo la política internacional, ni la de ningún país".


Aunque pudiera resultar profético en unas letras que hablan de "guerra civil entre hermanos", el inminente nuevo álbum de estudio de Bunbury, titulado Expectativas, no constituye una reflexión sobre los últimos acontecimientos políticos españoles. Es más, su autor los ha rehuido a conciencia, según dice.

"No sigo la política internacional, ni la de ningún país concreto. Me aburre y no me interesa. La política de aquí y de allá está infectada por personajes de una ruindad que no merece ni nuestra atención, ni nuestra conversación. Menos aún, una canción. La música es sagrada", sentencia el músico en una entrevista con Efe a través del correo electrónico.

Su respuesta llega al ser preguntado por la posible relación entre el conflicto secesionista en Cataluña y el mensaje de La ceremonia de la confusión, en realidad una "canción global", precisa, y uno de los temas más emblemáticos del citado Expectativas (Warner Music), que se publica este viernes.

Frente a todo ello, en cortes como Bartleby, en el que se inspira en el personaje del relato de Henry Melville, aboga por la "insumisión social" para "no participar de todo este embrollo" y "alejarte de las exigencias de la sociedad".

"Personalmente, admiro mucho esta opción, soy consciente del valor que exige y hoy más que nunca creo que existen razones de peso", subraya.

En temas con un punto más irónico y lúdico como Lugares comunes, frases hechas previene además frente "a la información que nos llega" en un mundo de titulares raudos y frases gruesas que alimentan las redes sociales.

"¡No repitamos como monas lo que leemos en cualquier periódico o lo que dice un tertuliano de segunda regional!", exclama Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967), justo después de pedir con la misma intensidad que "defendamos la libertad de expresión, aunque lo que se exprese no sea de nuestro agrado".

Puestos a dejar las cosas claras (si bien se muestra abierto a interpretaciones libres), cuando habla de "guerra civil entre hermanos" en la canción Cuna de Caín, alude en realidad a una "relación vampírica y dolorosa entre dos personas que deben alejarse para poder crecer y reconocerse en sí mismos", explica.

Líricamente se perciben dos momentos que permiten entender mejor el nombre de un disco que abunda en un primer momento en la disensión o, como él señala, "por un proceso de rechazo y disconformidad".

En la segunda mitad, sin embargo, "se concreta el bastón, el oasis entre la mierda" gracias a canciones como Mi libertad, Bartleby, Al filo de un cuchillo, La constante y Supongo, "canciones en las que el amor, el arte y la contemplación se muestran como el último reducto de la belleza". Porque, insiste, esas "expectativas" a las que se refiere el título de su noveno disco de estudio son "exclusivamente musicales".

"Después de años de búsqueda, aprendizaje y evolución, llevo una temporada en la que mi obsesión es permanecer en el momento", afirma ante el que considera "el disco más contemporáneo" que ha grabado hasta la fecha "junto con 'Radical Sonora'" (1997). Expectativas vendrá acompañado de la gira Ex-Tour 17-18, para la que ya se han anunciado las primeras fechas.

Arrancará el 2 de diciembre en el Palacio de los Deportes de Santander y continuará el día 6 de ese mes en la sala Razzmatazz de Barcelona y en el WiZink Center de Madrid el día 8. Proseguirá el 10 de diciembre en Sevilla (FIBES), el 14 en Valencia (Palacio de Congresos) y el 16 en su tierra, Zaragoza (Pabellón Príncipe Felipe).

Bunbury estrena ‘Expectativas’.



La fecha ha llegado, por fin es 20 de octubre y es el día en qué sentido libera el disco Expectativas.

En formato vinil, CD o digital es que podemos encontrar el nuevo material discográfico de Enrique Bunbury en las diferentes tiendas así como plataformas digitales. Es momento de disfrutar Expectativas.

jueves, 19 de octubre de 2017

Enrique Bunbury: «La censura no es necesaria y no dice nada bueno de quien la ejerce».


Cuatro años después de su último disco de estudio («Palosanto», 2013), Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) regresa con el que puede considerarse desde ya su trabajo más versátil, innovador y actual. Titulado «Expectativas», el nuevo álbum del artista maño posiblemente vea la luz con diferencia de opiniones, pero sin duda serán miles los fans que le acompañarán en la gira que comienza el próximo dos de diciembre, en el Palacio de Deportes de Santander (6 de diciembre Barcelona, 8 Madrid, 10 Sevilla, 14 Valencia y 16 Zaragoza).

Creo sinceramente que es uno de sus mejores discos. ¿Qué sensación le ha quedado al terminarlo?

No sabes cómo te lo agradezco. Yo también pienso que es uno de mis mejores discos. Cuando terminas un nuevo álbum, no tienes la perspectiva suficiente y tienes la emoción del trabajo realizado a flor de piel. Pero las sensaciones que voy recibiendo por ahí coinciden también con tu apreciación. Y mi sentimiento es que esta vez he dado con un buen puñado de canciones.

El arranque con «La Ceremonia de la Confusión» suena un poco a QOTSA. Después la cosa evoluciona hacia unos Bad Seeds… ¿Cómo se gestó el concepto sonoro y de atmósferas de los temas introductorios?

En ningún momento pensé en referencias tan específicas. El álbum de Queens of the Stone Age salió cuando el disco ya estaba grabado, o sea que no fue una influencia. Nick Cave siempre es alguien que tengo en cuenta en mis discos. «Expectativas» es un disco oscuro, pero creo que las secuencias y el uso del Prophet y el Mini Moog y el añadido del saxo nos aleja de la comparación con los Bad Seeds. Yo quería que el disco tuviera un sonido actual. Alejarme de mis etapas anteriores, en las que revisaba las raíces del rock and roll o las latinoamericanas y mediterráneas. Quería que el disco tuviera textos y sonoridades propias del año que vivimos.

Hay algunos metales casi disonantes, que tienen un toque «stoogiano». ¿Hubo alguna premisa a la hora de trabajar esa sección?

En realidad, es un solo saxo. Todo, trabajo de Santi del Campo, nuestra nueva incorporación a los Santos Inocentes. El saxo lo usaron los Stooges de manera fantástica, muy rock & roll y también muy free-jazz. Santi proviene de proyectos en los que el jazz y el afro beat eran más importantes que el rock y eso me parecía que podía aportar un color y una actitud muy interesante.

En «Cuna de Caín» da la sensación de que habla de España.

«Cuna de Caín» no habla de España. Es una canción sobre una relación entre dos persona que tienen que poner tierra de por medio para no matarse entre ellos.

«Parecemos tontos» tiene un aura de entidad propia, casi como al margen del disco… Es un soul magnífico. ¿Cómo fue grabar con esos coros tan fantásticos?

Efectivamente. Para mí, «Parecemos Tontos» era una canción que no acababa de entrar en el marco del resto del álbum. Tiene un carácter soul que no posee el resto del disco. Le hemos dado algunas pinceladas de producción para que funcione en el contexto. De todas formas, es una canción que considero importante y que está gustando mucho. En cuanto a los coros, te agradezco mucho el comentario. Porque en este disco he grabado yo casi todos los coros. Y es una alegría ver que se nota el esfuerzo, el trabajo y el cariño.

Se perciben dos caras en el disco. ¿Tuvo eso en cuenta para el formato LP?

Sí. Me importa mucho la dinámica del álbum. Y cuido mucho el orden de mis discos. En este caso, la cara A y la B del vinilo tienen caracteres muy diferentes. La A tiene un tono más social y la B es personal e introspectiva.

«Mi libertad» es una canción que no se parece a nada que haya hecho antes.

Es otra canción a la que tengo especial cariño. El saxo es fascinante y creo que el ritmo de batería de Ramón Gacías le da un toque jazz muy interesante e inédito en mi carrera. Es una canción con una estructura interesante, muy poco pop.

¿Qué planea para la gira de presentación? ¿Habrá un salto cualitativo en algún aspecto?

Espero que así sea. Siempre quieres dar lo mejor de ti mismo. El tour concederá espacio a este nuevo disco, aunque también revisaremos canciones de todas las etapas de mi carrera, seleccionando lo que me parece está más emparentado con mi actualidad. Y revisaremos los arreglos, como suelo hacer en cada gira, para dar un lavado de cara a las canciones más antiguas y más alejadas del concepto.

Termino preguntándole sobre la controversia que ha generado el machismo de algunas canciones, que han sido censuradas en muchas fiestas patronales españolas este verano.

No soy muy consciente de que exista una censura real en los medios de comunicación o que, a Loquillo, Maluma o a quien sea, le hayan impedido tocar determinada canción. Ni tengo datos que afirmen que existe ningún link entre el reguetón (o el R&R) con la violencia de género. Sí soy consciente de los linchamientos y de las opiniones exaltadas en las redes. Creo que no hace falta crear ni más leyes, -tenemos de sobra-, ni obsesionarse con prohibiciones en las distintas facetas artísticas o creativas. La censura no es necesaria ni dice nada bueno de quien la ejerce. Una película, un libro, un cuadro o una canción deben ser siempre libres. Igual que tú debes ser libre de escuchar a quien más te emocione y fascine.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Bunbury: "El hartazgo había llevado a un levantamiento, pero las aguas nos devuelven a un callejón sin salida".


En los cuatro años transcurridos desde su anterior disco de estudio, Palosanto, Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) ha pasado de la confianza en el cambio y la revolución al desengaño por la oportunidad fallida. Ha transitado, como tantos, desde la esperanza hasta la expectativa, tal y como admite a Europa Press: "Creo que hubo un momento en el que parecía que globalmente el hartazgo había llevado a un levantamiento que podía fructificar". "Pasado ese momento", prosigue, "parece que las aguas nos devuelven a una decepción y callejón sin salida". Ese sentimiento de desencantanto es el que el músico aragonés encapsula y desarrolla en Expectativas (OCESA/Warner, 2017), su noveno álbum solista, a la venta este 20 de octubre y que arranca con un título tan elocuente como La ceremonia de la confusión . "No sé si volverá a haber otro momento en el que la sociedad se vuelva a juntar en revueltas en las calles, para intentar cambiar los pilares básicos del sistema", añade.

En esta línea, destaca que por ejemplo en Estados Unidos el "movimiento Somos el 99% ha sido vencido gracias a Donald Trump". Y continuando con esta sensación de desilusión global, vaticina que en las próximas elecciones allí "los demócratas volverán a unirse en un solo candidato, convencidos de que el enemigo ya no es el sistema, sino Trump", de manera que "las opciones más radicales se disolverán en el éter de vencer a un enemigo común".

No se muerde la lengua ni anda con rodeos Bunbury en Expectativas, pues hay canciones como En bandeja de plata en las que lanza andanadas como 'parece que si hay que elegir dejar en las manos responsabilidad, pudiendo escoger entre dos o tres, preferimos al más subnormal'. Y aún remacha: 'Nada ocurre por casualidad, no puede un retrasado mental estar al frente de todo'.

¿Se está refiriendo a alguien en particular o a todos los dirigentes en general? ¿Quizás de nuevo Donald Trump o Kim Jong-un, puede que Mariano Rajoy? "Te diría que se me ocurren algunos más que cuadran con esa frase de la canción", responde con sorna, antes de tomarse un instante para disparar al centro de la diana: "Pero, efectivamente, todos los que citas parecen obstinados en darme la razón".

El tono apocalíptico se mantiene latente al mencionar brisas nucleares, bacterias que se expandirán, llegando a preguntarse '¿qué tipo de evento dará comienzo al verdadero horror?' Y aunque asegura Bunbury que no está "al tanto de las políticas nacionales, ni de las relaciones exteriores de Estados Unidos, ni de Lituania", denuncia que "la realidad es que hay constantes e interminables guerras, de las que prácticamente ya no se habla porque dejan de interesar o porque interesa que no atendamos tanto.

Incluso en otro tema, Cuna de Caín, canta Bunbury sobre una 'Guerra Civil entre hermanos', añadiendo que 'de la mano nos hacemos daño siempre que nos encontramos'. Un estribillo que parece tener una lectura clara, pero que en realidad "no habla de España, sino sobre una relación de dos personas que no se soportan y deben de poner tierra de por medio antes de llegar a las manos".

Una vez aclarado esto, sí admite Enrique Bunbury que le provocan dolor por España "ciertas noticias y enfrentamientos entre tertulianos": "Posiciones violentas y extremistas que no sé por qué tenemos que tragarnos como las únicas existentes en un país que da para muchas opiniones y formas sutilmente diferentes de ver la vida".

Enrique Bunbury: "A los políticos y los pañales hay que cambiarlos muy amenudo".


El cantante zaragozano, fue entrevistado en "A la Carta", en Televisión 3 y fue cuestionado acerca de su nuevo material discográfico grabado en estudio Expectativas.



Entrevista a Enrique Bunbury desde Madrid, España donde da más detalles sobre su más reciente producción Expectativas.

Enrique Bunbury: "Parece que las aguas nos devuelven a una decepción"


En los cuatro años transcurridos desde su anterior disco de estudio, Palosanto, Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) ha pasado de la confianza en el cambio y la revolución al desengaño por la oportunidad fallida. Ha transitado, como tantos, desde la esperanza hasta la expectativa: "Creo que hubo un momento en el que parecía que globalmente el hartazgo había llevado a un levantamiento que podía fructificar". "Pasado ese momento", prosigue, "parece que las aguas nos devuelven a una decepción y callejón sin salida".

Ese sentimiento de desencantanto es el que el músico aragonés encapsula y desarrolla en "Expectativas" (OCESA/Warner, 2017), su noveno álbum solista, a la venta este próximo viernes y que arranca con un título tan elocuente como "La ceremonia de la confusión". "No sé si volverá a haber otro momento en el que la sociedad se vuelva a juntar en revueltas en las calles, para intentar cambiar los pilares básicos del sistema", añade.

En esta línea, destaca que por ejemplo en Estados Unidos el "movimiento Somos el 99% ha sido vencido gracias a Donald Trump". Y continuando con esta sensación de desilusión global, vaticina que en las próximas elecciones allí "los demócratas volverán a unirse en un solo candidato, convencidos de que el enemigo ya no es el sistema, sino Trump", de manera que "las opciones más radicales se disolverán en el éter de vencer a un enemigo común".

No se muerde la lengua ni anda con rodeos Bunbury en Expectativas, pues hay canciones como "En bandeja de plata" en las que lanza andanadas como "parece que si hay que elegir dejar en las manos responsabilidad, pudiendo escoger entre dos o tres, preferimos al más subnormal". Y aún remacha: "Nada ocurre por casualidad, no puede un retrasado mental estar al frente de todo'.

¿Se está refiriendo a alguien en particular o a todos los dirigentes en general? ¿Quizás de nuevo Donald Trump o Kim Jong-un, puede que Mariano Rajoy? "Te diría que se me ocurren algunos más que cuadran con esa frase de la canción", responde con sorna, antes de tomarse un instante para disparar al centro de la diana: "Pero, efectivamente, todos los que citas parecen obstinados en darme la razón".

El tono apocalíptico se mantiene latente al mencionar brisas nucleares, bacterias que se expandirán, llegando a preguntarse "¿qué tipo de evento dará comienzo al verdadero horror?" Y aunque asegura Bunbury que no está "al tanto de las políticas nacionales, ni de las relaciones exteriores de Estados Unidos, ni de Lituania", denuncia que "la realidad es que hay constantes e interminables guerras, de las que prácticamente ya no se habla porque dejan de interesar o porque interesa que no se atienda tanto".

"Cuna de Caín"

Incluso en otro tema, "Cuna de Caín", canta Bunbury sobre una "Guerra Civil entre hermanos", añadiendo que "de la mano nos hacemos daño siempre que nos encontramos". Un estribillo que parece tener una lectura clara, pero que en realidad "no habla de España, sino sobre una relación de dos personas que no se soportan y deben poner tierra de por medio antes de llegar a las manos".

Una vez aclarado esto, sí admite Enrique Bunbury que le provocan dolor por España "ciertas noticias y enfrentamientos entre tertulianos": "Posiciones violentas y extremistas que no sé por qué tenemos que tragarnos como las únicas existentes en un país que da para muchas opiniones y formas sutilmente diferentes de ver la vida".