sábado, 12 de agosto de 2017

Enrique Bunbury cumple 50 años: Medio siglo de rock mutante en 5 canciones.

 

Tal día como hoy, pero hace medio siglo, nacía en Zaragoza Enrique Ortiz de Landázuri Izarduy. La ciudad ni de lejos sospechaba que acababa de recibir al futuro Bunbury, uno de los nombres fundamentales de la música en castellano de los últimos 30 años, embajador errante de canción en canción desde la capital maña hasta el último confín. Ya fuera con Héroes del Silencio (de 1984 a 1996 y en la reunión de 2007) o en solitaro (desde 1996 hasta la actualidad), Bunbury ha cimentado una trayectoria pétrea y personalísima, evolucionando desde el rock hasta el tango, pasando por todo tipo de géneros con la única condición de que resulten palpitantes y, a poder ser, sangrantes.

Ya fuera con Héroes del Silencio (de 1984 a 1996 y en la reunión de 2007) o en solitaro (desde 1996 hasta la actualidad), Bunbury ha cimentado una trayectoria pétrea y personalísima, evolucionando desde el rock hasta el tango, pasando por todo tipo de géneros con la única condición de que resulten palpitantes y, a poder ser, sangrantes.

Para celebrar los 50 años uno de los músicos más respetados de nuestro tiempo a ambos lados del Atlántico, vamos a tratar de condensar sus más de treinta años de trayectoria en cinco canciones. Tarea titánica pero justa y necesaria:

Héroe de Leyenda:



Aunque la banda se separó en 1996, para muchos nostálgicos Bunbury será siempre el vocalista de Héroes del Silencio. Con su grupo logró romper fronteras y triunfar en países tan dispares como Alemania y México.

Enrique Bunbury cumple 50 años: Medio siglo de rock mutante en 5 canciones Enrique Bunbury cumple 50 años: Medio siglo de rock mutante en 5 canciones Enrique Bunbury cumple 50 años: Medio siglo de rock mutante en 5 canciones Con su grupo logró romper fronteras y triunfar en países tan dispares como Alemania y México. Por eso siempre es necesario recordar que 'Héroe de Leyenda' fue una de sus primeras composiciones, incluida en sus más primitivas maquetas, en su primer mini-lp de 1988. No habría sido igual sin esta canción.

La Chispa Adecuada:



Tras tres exitosos discos ('El Mar No Cesa' de 1988, 'Senderos de Traición' de 1991 y 'El Espíritu del Vino' de 1993), Héroes del Silencio alcanzaron la cima de su popularidad en 1995 con 'Avalancha', un cuarto trabajo que les ofreció de nuevo, tras el éxito de Senderos, la posibilidad de girar por Europa y América casi tanto como por España. Lamentablemente, al final de esa gira la situación era ya irreconducible en el seno de la banda, que anunciaría su separación a finales de 1996. Sirva 'La Chispa Adecuada' como emotivo epílogo de aquellos años.

Sí:



La ruptura de Héroes del Silencio liberó a un Bunbury que se cortó la melena (literalmente) y disfrutó trasteando con la electrónica en 'Radical Sonora' (1997). Después se abrió a todo tipo de estilos inéditos en su obra con 'Pequeño' (1999) y 'Flamingos' (2002), en los que cabía tanto el rock como la música mediterránea (y balcánica) o cualquier género latinoamericano que se le cruzara en el camino. Enrique en estado puro disfrutando de su creatividad mientras su estatus de estrella en solitario se solidificaba incluso jugueteando con el cabaret.

El hombre delgado que no flaqueará jamás:



Cuatro años después de 'El Viaje a Ninguna Parte' y revitalizado tras su fructífera unión con Nacho Vegas ('El Tiempo de las Cerezas', 2006), Enrique regresaba en 2008 con un disco de reafirmación personal a través de las ruidosas guitarras de 'Hellville de Luxe'. Por supuesto, reducir este trabajo a un disco de rock a secas es simplificar mucho la propuesta, pero su primer single, 'El Hombre Delgado que no Flaqueará Jamás', deja poco margen para el debate estilístico. ¿A quién se referirá el compositor en su letra?

Despierta:



En el primer single de 'PaloSanto', su último disco de estudio, Bunbury animó a la rebelión y también parece hablar de sí mismo y del paso del tiempo: "Despierta, todo ha cambiado, nada es como habíamos imaginado. Esperas a que alguien mueva, pase lo que pase, no quedes fuera. Hoy te sientes distinto, porque eres distinto, lo que fue siempre lo mismo hoy cambió". Desafiante épica rockera para la crisis de la mediana edad. ¡Que nos dure otros 50 años más!

viernes, 11 de agosto de 2017

Gustavo Cerati y Enrique Bunbury, dos genios un mismo cumpleaños.


Los reconocidos genios de la música, Gustavo Cerati (55) y Enrique Bunbury (47) se encuentran de cumpleaños hoy, 11 de agosto del 2014.

Un 11 de agosto de 1959 nace el cantante y compositor argentino Gustavo Cerati, ex líder de la banda musical Soda Stereo. El 1 de mayo de 1997 la agrupación se disuelve, y en solitario edita varios discos. El 4 de septiembre de 2014, el Cantante argentino Gustavo Cerati, falleció tras haber estado en coma desde mayo de 2010, encontrándose bajo respiración artificial por una afección cerebrovascular que se le presentó tras ofrecer un 'show' en Caracas, Venezuela.

Un mismo día 11 de agosto pero de 1967 nace el cantante español del género pop rock Enrique Bunbury. Ex vocalista del grupo Héroes del Silencio. En solitario lanza 'Radical sonora', 'Pequeño', 'Flamingos', 'El viaje a ninguna parte', 'El tiempo de las cerezas', éste último al lado de Nacho Vegas, 'Hellville de luxe'. 'Las Consecuencias', Palo Santo, Licenciado Cantinas y El Libro de las Mutaciones, en éste último disco celebró 30 años de carrera artística.

Enrique Bunbury: mutante supremo.



Pese a reivindicarse como extranjero, Enrique Bunbury (Zaragoza, 1967) es una rara avis patria que goza del favor de la crítica –en general- y del fervor de su público en un ecosistema cultural, o sea, el nuestro, el de la Iberia sumergida, que tiende a la necrofilia, al cainismo, al ostracismo y, si puede, al linchamiento. El periodista Julio Valdeón (La Razón, Efe Eme) me contaba sobre Sabina: "Ha tenido éxito comercial pero no prestigio. La escritura musiquera nunca le ha tocado". Con Bunbury, esto último no pasa –o pasa menos-. Si bien es cierto que, tras la disolución de Héroes del Silencio, el autor de canciones como "San Cosme y San Damián", "El boxeador" o "Los inmortales" estuvo al borde de la lapidación y de la deserción artística, desde que publicara Pequeño (1999), el artista no ha cesado en su empeño de escalar ochomiles, conquistando, disco a disco, cumbres cada vez más altas y complejas.

Ante todo, el zaragozano es un profesional impecable, un trabajador constante y preciso –"No hay dios ni hijo de dios sin desarrollo" (César Vallejo)- y un explorador instintivo, incansable y exitoso de la originalidad. "Lo lógico es que tus intereses varíen y que tengas ganas de probar cosas nuevas. Es lo razonable y lo que en general ocurre", me dijo hace un par de años, cuando editó su MTV Unplugged. Como Bowie, uno de sus ídolos, Bunbury le ha declarado la guerra al aburrimiento y sus discos se cuentan por victorias ganadas. Incluso sus detractores –algunos tiene, la matemática no falla: a más talento, más enemigos- podrán ponerlo de vuelta y media por hache o por be; lo que jamás afirmarán es que es un tostón.

Puede que el secreto de Bunbury sea su magnífica capacidad de mutación: pese a que su universo está vertebrado –se sabe, perfectamente, cuando una canción tiene su pedigrí-, cada álbum es una galaxia con una impronta exclusiva. Así, el sonido de Flamingos (2002) no tiene nada que ver con el de Las consecuencias (2010), y, sin embargo, ambas obras encajan dentro de un conjunto heterogéneo y único. Esta metamorfosis también se traslada a los directos. Los cambios no suelen ser troncales en exceso; son los matices los que se manifiestan, y estos, siempre, están constreñidos al guión musical del disco que justifica la gira. Por ejemplo, la versión de "El hombre delgado que no flaqueará jamás" de Hellville de Luxe (2008) suena diferente a la versión de Las Consecuencias Tour, que, a su vez, es distinta a la interpretada en el Palosanto Tour…, y así.

Este año, Bunbury cumple medio siglo de vida; en 2016, celebró "30 años de mutaciones". Su actividad bien podría resumirse con un verso de Claudio Rodríguez: "Miserable el momento si no es canto". A lo largo de su carrera, ya sea con los Héroes, ya sea en solitario, el aragonés errante nos ha brindado canciones/discos/conciertos con una carga artística, musical e intelectual exquisita y envidiable. De ahí que, mientras sus admiradores esperamos buenas nuevas, agradecidos, brindamos por él y por todo el material que, hasta la fecha, nos ha ofrecido. No todo se fue con el huracán.

Enrique Bunbury: 50 años fuera del aburrimiento.

 

Enrique Bunbury, el aragonés errante, cumple hoy 50 años. 50 años sin tiempo a aburrirse ni a aburrirnos, 50 años en los que la búsqueda sería la mejor definición a su vida.

En toda su carrera Bunbury no ha dejado de moverse, tanto en grupo con Héroes del Silencio, como en solitario, que lleva ya más de 20 años, el autor de Pequeño Cabaret Ambulante o Flamingos ha ido encontrando sonidos y componiendo letras que siempre han sido novedad. Ha sabido romper con lo anterior, en muchos casos ganando algún que otro enemigo, siempre innovando y probando para encontrar, en cada momento, el sonido que lo indentificaba.

Todos cambiamos, todos evolucionamos, y Bunbury lo refleja en cada disco, en cada canción. El rock que lo llevó a lo más alto con Héroes del Silencio, que lo encumbró en el panorama internacional, lo dejó para volver con un Radical Sonora, que ya solo con el título auguraba cambio. Este cambio radical lo llevó a sonidos mas electrónicos con temas para el recuerdo como Alicia (expulsada al País de las Maravillas) o Salomé, canciones que también han evolucionado con él y que escucharlas en directo es una delicia.

No hay que dar nada por sentado con Enrique Bunbury y sus seguidores lo tienen claro. Sus propias canciones evolucionan y cada vez que las escuchas son diferentes. Él no se aburre y nosotros tampoco.

A Radical Sonora le siguió Pequeño, un disco más íntimo, con mucho sentimiento que le hizo recuperar a muchos de los enfadados por la disolución de Héroes del Silencio, y dónde ya se empezó a vislumbrar que Bunbury era Bunbury, pero cada vez era uno diferente. Canciones como El Extranjero hacían suponer también, que, a pesar de ser de Zaragoza, era también de todas partes. Un poco como todos, pero más él.

Los 2000 fueron años de mucho trabajo, de mucha inspiración y de grandes discos, como decimos, nunca aburridos: Pequeño cabaret ambulante, Flamingos, El viaje a ninguna parte, Hellville de Luxe y Las Consecuencias nos llenaron de música y de directos para recordar. Porque Bunbury se hace (más) grande en vivo.

Y en esta década, además de discos de estudio como Licenciado Cantinas o Palosanto, documentales y giras por todo el mundo (incluyendo una exclusiva en Estados Unidos) Bunbury ha sorprendido con un MTV Unplugged acompañado de amigos dónde hace un repaso por grandes temas de toda su carrera.

Hoy cumple 50 años y además de estar en la vanguardia de la música, también está al día en redes sociales, y hoy sus fans pueden felicitarle en directo en Facebook.

Enrique Bunbury, errante de medio siglo.


A bordo de los Héroes del Si­lencio, comandando su Pe­queño Cabaret Ambulante y a los Santos Inocentes, Enrique Bunbury ya tiene un andar bastante largo, acompañado de varios fans y odiado por muchos otros. Dicen que es el Maná de España, pero no existe punto de comparación entre él y los mexicanos, sólo es un punto de encuentro para detractores de su música.

En su calendario no hay presentaciones próximas. El último material, Palosanto, data de 2013. Hada Chala­da se trata del último sencillo que promocionó como par­te de sus Archivos, un par de volúmenes que recorren la carrera de Enrique a través de clásicos, de canciones ja­más incluidas en sus ma­teriales, bandas sonoras y colaboraciones.

El festejo lo hará en solita­rio. A menudo se manifiesta a través de sus redes socia­les, quizá será hoy la ocasión para el ono­mástico. Si él no lo hace, Mon Laferte lo está haciendo aho­rita. En su descanso, tiempo de graba­ción, lo que sea en lo que el zaragoza­no ande, la chilena le da pre­sencia con su sencillo Mi buen amor, un dueto incluido en su disco La Trenza.

Desde 2014, Bunbury dio a conocer que estaría en una especie de retiro temporal. En aquella ocasión anunció cancelaciones de conciertos y reapareció en el Vive Lati­no de hace un año ante más de 80 mil personas.

Su actividad es esporádica desde hace unos años, de pronto sale con la sorpresa de un dis­co nuevo, sencillo inédito, libro o cualquier sor­presa que se le ocurra.

Es un hecho que no vol­verá con Héroes del Silencio, en 2007 hicieron una gira y Bunbury dejó en claro que fue el adiós definitivo del gru­po que lo vio crecer y que dio clásicos como La chispa ade­cuada e Iberia sumergida.

Pero todas esas canciones aún son tocadas por él en su faceta como solista, así lo hizo en el Vive Latino.

Su carrera como solista ha tenido altibajos desde que co­menzó con su Radical sonora hace casi 20 años. Porque fue un giro electrónico, más mo­vido que sacó de sus casillas a los fanáticos de los Héroes del Silencio, desgraciadamen­te esto hizo que Radical So­nora no fuera bien recibido, incluso con canciones como Alicia (Expulsada del país de las Maravillas), Salomé y Ser­vidor de nadie.

Fue hasta el disco Peque­ño donde por fin se sacó la espina y se echó a todos a la bolsa, donde imprimió mú­sica mediterránea, ranchera, minimalista y todas sus in­fluencias. Hasta 2002 entró al terreno comercial con Fla­mingos y su Lady Blue. Siguió el éxito con El viaje a ninguna parte, un material conceptual de 2005 donde Bunbury con­tó sus viajes.

A partir de ahí ya Enrique tuvo su carrera más sólida, que después se desplomó, pues sus siguientes álbumes no fueron del total agrado de sus fans, hasta que sacó su MTV Unplugged con colabo­raciones como Draco Rosa, Vetusta Morla, Carla Morrison y León Larregui, duetos que gustaron, pero jamás dieron la talla como la mancuerna que hizo junto a Nacho Vegas en el disco El tiempo de las cerezas.