jueves, 29 de septiembre de 2016

Bunbury recorrió tres décadas de historia musical en el Auditorio



Pasadas las 20:45 horas las luces del Auditorio Nacional se apagaron y se escuchó la singular voz de Enrique Bunbury, quien inició el recital con “Iberia sumergida”, luciendo un traje en color negro con vivos rojos de un dragón.

El español ofrecerá cinco conciertos en el Coloso de Reforma como parte de su Mutaciones Tour, y aunque en el Foro Sol se presentó Roger Waters, el recinto estaba a su máxima capacidad, lo que demuestra que en la ciudad hay público para todo.

El vocalista del desaparecido grupo Héroes del Silencio interpretó “El club de los imposibles”, tema bien recibido por los asistentes. Al expresar que iba a recorrer tres décadas de historia con sus canciones, sus seguidores emitieron un grito ensordecedor: “Cantaré nuevas, viejas y más viejas”, dijo Bunbury.

Siguió el tema “Dos clavos a mis alas”, para ése momento ya se había despojado del saco y mostraba su delgado cuerpo, luciendo un chaleco negro. A pesar de llegar casi a los 50, su figura es jovial.

“Sirena varada” sonó, aunque con un arreglo más tranquilo que el original. De la noche fue una de las más coreadas. Continuó con “Porque las cosas cambian”, para después recordar con “El camino del exceso” a Héroes del Silencio.

El ambiente se prendió con “Avalancha” y “Que tengas suertecita”, además con la energía que el español desprendía en el escenario y la interacción que tuvo con su público, ya que se retiraron las butacas de las primeras filas, por lo que todos se encontraban parados y más cerca del cantante.

Luego de “Puta desagradecida”, aprovechó el corte “El extranjero” para acercarse a sus seguidores de los costados, con quienes se tomó fotos y les tocaba las manos. Ahora lucía una chamarra de piel negra.

“Infinito”, “El hombre delgado” y “Despierta” siguieron en la velada rockera, pero llegó el momento nostálgico con “Mar adentro”, corte de su primer disco con Héroes del Silencio, canción con más de tres décadas de vida.

Pero la emoción fue mayor cuando en “Maldito duende” se bajó a los pasillos del Auditorio para acercarse a sus seguidores, quienes los grababan con el celular, se tomaban fotografías y en un momento lo cargaron para que todos lo pudieran ver.

“Lady blue” fue el pretexto perfecto para la primera salida en falso del español, pero ante la insistencia del público regresó para interpretar “Más alto que nosotros sólo el cielo”. Minutos después se escuchó “La chispa adecuada”. Desapareció y regresó una vez más para cerrar con broche de oro con “Y al final”.

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